Los sensores de haz infrarrojo son instrumentos especiales que representan la mejor forma de mantener la seguridad. Detectan cuándo algo o alguien cruza a través de ellos mediante haces infrarrojos invisibles. Si el haz se interrumpe, el sensor envía una señal a una alarma o a un panel de control para indicarnos que algo podría estar fuera de lo normal.
La apariencia de un sensor de haz infrarrojo puede variar, pero el concepto es consistente entre ellos. Incluyen una parte que emite el haz infrarrojo y otra parte que lo recibe. Pero si alguien pasa y rompe el haz, el sensor lo reconoce y suena la alarma. Así es como sabe si algo se mueve dentro de su campo de visión.
Los sensores infrarrojos en sistemas de seguridad ofrecen grandes ventajas. Uno de los principales beneficios es la capacidad de detectar movimiento sin necesidad de contacto físico. Esto significa que pueden funcionar eficazmente tanto en exteriores como en interiores.
Otra ventaja importante de los sensores de haz infrarrojo es que son difíciles de ver. Funcionan con infrarrojos, una luz invisible para el ojo humano, lo que permite ocultarlos fácilmente. Esto facilita la vigilancia sin revelar la propia presencia.
Mientras tanto, la instalación de sensores de haz infrarrojo generalmente es sencilla, pero deben orientarse correctamente. El transmisor y el receptor deben alinearse de manera que el haz pueda pasar entre ellos sin interrupciones. También debes asegurarte de que el espacio alrededor de los sensores esté libre de basura u otros obstáculos que puedan interferir con el haz.
Una vez que están instalados, necesitamos monitorear esos sensores con frecuencia para garantizar que se estén utilizando de manera efectiva. Esto incluiría probarlos periódicamente para ver si aún detectan movimiento y limpiarlos si se han vuelto lo suficientemente sucios como para bloquear el haz.
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